Parte de los logros fue generar herramientas para la planeación y gestión del territorio a nivel local y regional para la adaptación al cambio climático, además de una coordinación intersectorial para la atención a las necesidades comunitarias ante eventos climáticos extremos futuros.
Las buenas prácticas en las comunitarias se socializaron entre otras localidades de la región con la finalidad de aumentar el alcance, y se incluyeron las prácticas sustentables que permiten la continuidad de los ecosistemas los cuales brindan servicios ambientales necesarios para el sustento de las personas de la región.
Considerar todas las voces
Parte de las lecciones aprendidas fue la importancia de socializar las perspectivas de actores/actrices clave como: las autoridades municipales, las organizaciones de la sociedad civil presentes en las regiones, la academia, personas activas y líderes de las localidades, permitiendo así, tener una colaboración y coordinación interinstitucional e interpersonal más estrecha, con la finalidad de sumar e incluir todos los ángulos y directrices posibles, facilitando la permanencia del programa en el tiempo.
Cabe mencionar que la sistematización es importante, llevar un registro a pesar de las circunstancias es prioritario para identificar los cambios, llevar registro puntual de las oportunidades y sobre todo integrar los procesos al proyecto para potenciar su sostenibilidad en el tiempo, tanto en acciones, como en financiamiento.
El esfuerzo de la transformación está en el compromiso
Las acciones de protección y restauración de ecosistemas y medios de vida sostenibles, son procesos a largo plazo, por ello es importante integrar a las redes territoriales para que, con el tiempo, sean quienes den continuidad y mantengan las acciones en el tiempo.