“El cambio climático no es neutral”, dicta Marcia de Castro en Cambio climático, miradas de género (2016). Si bien, las consecuencias de la acumulación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera afectan a toda la población, no impactan de la misma manera a todas las regiones, a las personas de distintos niveles socioeconómicos, y tampoco es imparcial con hombres y mujeres.
De acuerdo con el el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) “Las personas que están marginadas social, económica, cultural, política, institucional o de otra manera son especialmente vulnerables al cambio climático”. (IPCC, 2014, como se citó en Aguilar, Lorena., 2021, p.12). Las mujeres suelen estar expuestas a vulnerabilidades específicas propiciadas por la desigualdad de género social, económica, política y cultural, debido a que se enfrentan a dificultades persistentes como las barreras en el acceso a recursos productivos, la falta de capacitación, la inequitativa distribución del tiempo en actividades del hogar, entre muchas otras.